
Algún día,
alguna noche,
estaremos tú y yo,
-amor-
vistiendo a la ausencia
con recuerdos de otoño,
cuando la ciudad de los besos
nos habite en el alma dolida
y en los labios llenos de temblor.
Volveremos a recoger caracolas
en el mar desesperado,
volveremos a pintar atardeceres
con la sonrisa enamorada,
en el templo de nuestros ojos.
2 Garabatos:
Belíssimo, no outono se vive. Abraço, Yayá.
Ausencias, almas dolidas, mares desesperados, es decir; hay una carga de melancolía impresionante, mas en todo caso un destino esperanzado desde el templo de la mirada.
Bello poema, un saludo desde Uruguay
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